Existen dos tipos de espías: los de verdad, y los de sainete. Los primeros se distinguen (o más bien, no se distinguen en absoluto) porque saben pasar desapercibidos, los segundos sin embargo son visibles a la legua debido a que suelen dar el cante. Tal vez por tratarse de una profesión que no cuenta con un título universitario homologado ni reconocido (nunca he oído a un padre decir con orgullo: mi hijo estudia para espía; ya está en quinto), sus integrantes componen un gremio de lo más heterogéneo. Alberto de Mónaco, en su dilatada experiencia como hombre de mundo, ya debería estar enterado. Pero parece que no, porque fue a contratar a un espía de la segunda categoría (regional), esto es, a un tipo que lleva los cuellos de la camisa por encima de los de la chaqueta. Yo veo a un espía con esos cuellos a lo Tony Manero (con su correspondiente cadena), y al momento me lo imagino telefoneando a través de un zapato.
Proponer tu RSS para Últimas Noticias
Otros Reportajes:
Los más comentados:
México arresta a supuesto capo de las metanfetaminas (1)
Preocupación por la falta de libertad de expresión en Venezuela (1)
Xabi Alonso ya es merengue (1)
Chávez afirma que las armas suecas fueron robadas por las FARC en 1995 (1)
Dos heridos leves tras escaparse siete toros en el rodaje de 'Knight & Day', la película de Tom Cruise, en Cádiz (1)



Estás en:


